
Si nunca escuchaste hablar de la tremella, no sos la única. Es uno de esos ingredientes que las marcas grandes recién están empezando a nombrar, pero que en Asia se usa hace más de mil años para cuidar la piel. Acá te contamos qué es, de dónde viene y por qué se la conoce como “el ácido hialurónico de la naturaleza”.
Qué es la tremella
La tremella (Tremella fuciformis) es un hongo comestible de aspecto blanco y translúcido, parecido a un coral o a un copo de nieve. De ahí sus apodos: “hongo de nieve” y “hongo de la belleza”. Crece en climas húmedos y, además de usarse en la cocina y la medicina tradicional oriental, hoy es una estrella del skincare por una razón muy concreta: su capacidad de retener agua.
Una historia de más de mil años
La tremella se hizo famosa por la piel durante la dinastía Tang, en la antigua China. Según la tradición, Yang Guifei (713–756 d.C.) —una de las “Cuatro Grandes Bellezas” de la historia china— atribuía su cutis luminoso al hongo de nieve. Tomaba sopa de tremella y hasta se bañaba en agua infusionada con ella.
No es solo una linda leyenda: refleja que la tremella se viene usando para la belleza desde mucho antes de que existiera el skincare moderno.
Por qué hidrata tanto
Acá está la clave. La tremella es rica en polisacáridos, unas moléculas que se ramifican como un árbol y están llenas de grupos que “atrapan” agua. Gracias a eso, la tremella puede retener casi 500 veces su peso en agua, formando una película de humedad sobre la piel que ayuda a evitar la pérdida de hidratación.
En criollo: funciona como una esponja que mantiene tu piel hidratada por más tiempo.
Tremella vs. ácido hialurónico
Es la comparación inevitable, porque los dos hidratan por el mismo principio (atraer y retener agua). La diferencia está en cómo lo hacen:
- El ácido hialurónico común es de molécula grande: tiende a quedarse en la superficie de la piel.
- Las moléculas de la tremella serían más pequeñas, lo que ayudaría a una hidratación más efectiva y menos pegajosa.
De hecho, hay estudios que muestran que una concentración de 0,05% de polisacáridos de tremella hidrata mejor que un 0,02% de ácido hialurónico — y a un costo mucho menor. Por eso se la llama el “hialurónico de la naturaleza”, con una ventaja extra: es 100% vegetal (a diferencia de otras alternativas “naturales” como la baba de caracol, que es de origen animal).
Otros beneficios que la respaldan
Más allá de la hidratación, distintas investigaciones apuntan a que la tremella tiene propiedades antioxidantes y calmantes:
- Antioxidante: ayuda a proteger la piel del estrés del día a día (sol, pantallas, contaminación).
- Calmante: se la asocia con efectos antiinflamatorios, útiles para piel sensible.
- Protección frente al daño UVA: un estudio encontró que cierta concentración de polisacáridos de tremella puede ayudar a aliviar el daño que causa la radiación UVA.
- Firmeza: investigaciones preliminares sugieren que podría favorecer la producción de colágeno tipo 1, relacionado con la elasticidad de la piel.
(Importante: la tremella es un ingrediente cosmético. Hablamos de hidratación, confort y aspecto de la piel, no de tratamientos médicos.)
Cómo se usa la tremella en tu rutina
Lo más simple es incorporarla por fuera (en una crema facial) y, si querés ir un paso más, por dentro (como tintura). En Lumora la trabajamos así, en un ritual de dos pasos:
- Crema de tremella: hidrata y sella la humedad en la superficie.
- Tintura de tremella: acompaña tu hidratación desde adentro.
La crema se absorbe al toque, sin dejar esa capa pegajosa, y es apta para todo tipo de piel —incluso grasa, porque hidratar no es lo mismo que engrasar.
En resumen
La tremella no es una moda: es un ingrediente con siglos de historia y respaldo creciente de la ciencia. Hidrata como el ácido hialurónico (o mejor), penetra de verdad, es vegetal y deja la piel luminosa.
Si te cansaste de cremas que prometen y no cumplen, quizás el problema no era tu piel… era el ingrediente.
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